Algunos de nuestros científicos más relevantes se plantean el hecho de que el Departamento de Exploraciones Galácticas Diversas continúe subvencionando las investigaciones audiovisuales del Explorador Tak. Huelga decir que el informe que emitirá al respecto esta Comisión no será favorable a los intereses lucrativos del mencionado explorador.
Siguiendo las pautas de la reducción neosincrónica que rigen a nuestra comisión, emitiremos el último informe del sujeto Tak, como ejemplo de lo ridículo que resulta continuar investigando a los seres del planeta Tierra. En él, Tak, indica que, en la exploración audio visual que llevó a cabo durante el transcurso del último Grog, contactó con dos grupos humanos bien diferenciados, de diferentes edades cada uno de ellos.
El primero de estos grupos estaba constituído por un total de doce sub-unidades humanas a los que denominan niños. Los mencionados sujetos, durante más de dos horas, discutieron sobre la conveniecia o no de considerar como real a un lugar al que llamaban Reinon y que formaba parte de una actividad a la que se dedican diariamente y que consiste en hacer algo que se llama jugar. Parece ser que en uno de estos juegos, los llamados niños eliminaban a sujetos imaginarios en una contienda irreal, y estimaban que los hipotéticos fallecidos en el transcurso de esa actividad podían reunirse en un lugar llamado Gran Reinon para, desde allí, poder volver al juego en un momento dado y obedeciendo a unas pautas que todavía tenían que determinar.
En el segundo grupo observado, los sujetos humanos, en este caso, poseían edades comprendidas entre los sesenta y ochenta años de edad. La actividad que desarrollaban era exactamente la misma que en el primer grupo. Es decir. También se dedicaban a jugar, sólo que, el tablero que ellos utilizaban era imaginario y abarcaba casi toda la extensión del planeta. En su reunión, discutían asimismo sobre la conveniencia de considerar si el alma de las criaturas fallecidas (una entidad imaginaria que aseguran que habita en ellos) antes de ser humedecidos con agua dulce (H2O) en una ceremonia a la que llaman bautismo, vivía posteriormente en un siniestro lugar imaginario al que denominan “El Limbo” o, por el contrario, se trasladaba a un espacio igualmente irreal y sombrío al que califican bajo el nombre de El Cielo.
La conclusión de esta Comisión es evidente. A pesar de la diferencia de setenta años de edad entre los integrantes de ambos grupos, se debe concluir que los seres humanos no evolucionan en lo más mínimo durante el transcurso de ese tiempo y a una edad avanzada continúan dedicándose a intentar dilucidar las mismas estupideces que a una edad temprana. Es más. Se podría afirmar, incluso, que a medida que avanzan hacia su vejez “involucionan”, porque si bien es disculpable que en su infancia traten sobre este tipo de asuntos, se supone que en la madurez tendrían que haber superado ya esa fase de cretinismo.
Creemos, por tanto, que dedicar fondos para subvencionar una serie de absurdas investigaciones que concluyen, todas ellas, en que los seres humanos son estúpidos, es un pérdida lamentable de recursos porque no hace ninguna falta observarlos o visitarlos para percibir que el planeta Tierra está habitado, mayoritariamente, por mamarrachos.

Escrito por Micer Arnaldo 






