La escuela de calor y los temores de Amiel
Mayo 30, 2007al fondo a la derecha
Entró en el bar muy agitado. Su novia ya lo esperaba.
-Perdona, chica –le dijo, al pasar a su lado-. Pero me muero de ganas –señaló con la mirada hacia al fondo a la derecha.
Ya en el servicio, empezó toser disimuladamente a medida que se la meneaba por si alguien podía estar escuchando el sonido del vaivén; en realidad imperceptible salvo cuando el canto de su mano golpeaba contra la cremallera del pantalón. Un minuto más tarde estaba frente a ella, más relajado, y proyectando aún gotitas de agua al extender con brusquedad sus dedos hacia el suelo.
-¿Y ahora qué hacemos? –le dijo él-. ¿Vamos al cine?
al fondo a la derecha, el montaje del director
Álvaro miró al reloj pero aún marcaba la temperatura. Él no usaba ese artilugio. Hacía mucho calor y el autobús no llegaba. Aparte de él, en la parada, sólo había una chica con minifalda que se había sentado en el otro extremo, quizá como medida de precaución, aunque la distancia entre ellos era solamente de un par de metros.
«¿Eres Nicole; Nicole? ¿La auténtica, la genuina e inconfundible? ¿La peregrina de labios rojos y cascada de pelo rizada? ¿La que se citaba con vagabundos en los bares de la calle Atocha? ¿Eres tú, Nicole, o solamente eres un espejismo? ¿Una sombra de hace años? ¿Un algo difuminado, o un aquí tangible? ¿Habrá alguna respuesta, algún suave rozar de venas con arterias como escribía aquel poeta ya sin glóbulos blancos, o permanecerá la pregunta sin respuesta, como casi todas las preguntas que se lanzan sin esperanza? El tiempo inverso responderá de uno u otro modo».
Había conocido a Nicole haciendo el Camino de Santiago. Era actriz, norteamericana, y se apellidaba Kastrinos. «De origen griego –había pensado él-, a pesar de que es rubia y de ojos azules. Seguro que se pronuncia “Kastrinós”, aunque ella diga Kastrinos» ¡Qué sabrá ella!.
Y desde ese día la convirtió en su musa.
La temperatura se fue; aunque el calor sofocante seguía siendo el mismo, y por fin pudo ver que eran las dos y cuarto.
«Soy García Lema –se dijo-. El pintor, actor y poeta, y esa estúpida no tendría por qué tenerme miedo. Sentarse ahí, juntado sus rodillas, como si en mi cabeza sólo me rondara la idea de separárselas. ¿Acaso no se nota que estoy por encima de todo eso? ¿Cómo puede ser tan gilipollas la tía esta?».
El hecho es que no conseguía apartar su mirada de las piernas de la chica. Dirigía una y otra vez fugaces vistazos hacia un punto inconcreto situado por encima de la línea del horizonte de su pelo, entornando sus ojos ligeramente hacia abajo.
«¡Dios cómo está la capulla!»
Era, además, de su edad adecuada. Álvaro tenía treinta y ocho y la chica no más de diecisiete. Justo la diferencia de años que consideraba como razonable y poética para follar.
Imaginó mil formas de iniciar una conversación con ella, sin levantar sospechas, pero ninguna le convencía. Todas resultaban sospechosas. Pensó que era muy triste que un hombre que rondara los cuarenta años no pudiera entablar, libremente, una charla inocente con una lolita en la sociedad en la que vivían, sin que la propia lolita y todos los hipotéticos testigos que presenciaran el inocente acercamiento no se imaginaran enseguida una oculta intencionalidad erótica.
Y continuó entristeciéndose, y pensando en ella, mientras imaginaba diferentes posturas para metérsela.
«Parece que tarda mucho el autobús», no lo consideraba una frase adecuada para un poeta. Era una ordinariez y lo que se podía esperar que dijera un empleado de banca o un imberbe estúpido, entregado al markentig de alguna empresa, trajeado con una corbata azul aunque estuvieran a cuarenta y dos grados; sudando la gota gorda, con el nudo de la corbata hecho probablemente por su madre y temiendo siempre que se le deshiciera porque no sabría repetirlo ni aun con un espejo, y agarrando un ridículo maletín negro, comprado con seguridad en alguna Gran Superficie por su abuelita para que fuera elegante a su primer día, repleto de folletos inútiles, formularios de venta y los bolis que le había pillado apresuradamente a su hermanita pequeña al constatar que eso era lo que había olvidado comprar para completar su patético equipo de moderno yupipollas.
«¡Será idiota y ridículo el tío este de las narices!» Y miró hacia ambos lados, buscando la presencia de un tipejo de esas características. Pero no había ninguno. Sólo estaba la chica. Las piernas de la chica y el trocito de tela que las protegían, para ser más exactos, porque él no veía nada más que aquellos muslos divinos y el resto no le importaba. Ni siquiera ya el calor.
Sintió, de golpe, que comenzaba a empalmarse, y eso sí que no; eso sí que no era propio de un poeta, actor y pintor. Mostrar ese bulto de debilidad, auque su simbología fuera la contraria.
Ni de coña.
Decidió alejarse caminando hacia la esquina, en dirección opuesta a la parada, para que la cosa se fuera calmando paso a paso, aunque también consideró la posibilidad de hacer todo lo contrario, de actuar con total descaro y volverse abiertamente hacia el lado en el que se sentaba ella, mirando hacia la lejanía de las calles asfaltadas, con sus brazos en jarras y la columna vertebral algo arqueada en plan torero, para que esa golfilla pudiera comprobar con sus propios ojos que casi a los cuarenta la “cosa” aún funcionaba.
«¡Qué se habrá creído esta pa-ya-sa! Seguro que está pensando que no tengo nada que hacer al lado de su compañero de pupitre, el bobo ese que le mete mano cuando no los mira la profesora. Menudo par de gilipollas están hechos; ella y él. Porque él seguro que también piensa lo mismo de mí».
Llegó por fin el autobús, justo cuando él pisaba de nuevo la parada tras el paseo. Como no podía ser menos, la dejó pasar a ella delante, indicándoselo con un gesto de sus cejas, y esa fue la única vez que se miraron. La niña sonrió, dándole las gracias de esa forma, y subió las escalerillas ajustándose la falda y pegándole tirones todo el tiempo hacia abajo.
De reojo, mientras ella le pagaba al conductor, consiguió distinguir la raya de su culo hasta casi donde aparecía el taparrabos de su tanga.
«¿Para qué coño se pondrán esas faldas si luego se pasan el puto día tirando de ellas para vencer la tela?»
La lolita, como era de esperar, se fue hacia el fondo del autobús, casi vacío, y se sentó a la derecha, en la esquina, con su cabeza pegada a la luneta trasera.
«¿Se sentará sobre la falda, o apoyará directamente las nalgas sobre el asiento de plástico? No creo. No. Es imposible. Se le podría quedar pegado el culo con este calor que está haciendo»
Álvaro García de Lema, el poeta, se quedó de pié, en la mitad más o menos, agarrándose a una barra con una sola mano y manteniéndose alejado de ésta a la distancia que cubría la longitud de su brazo. A cada vaivén del autobús sobre los baches, daba pequeños saltitos maricones sobre las puntas de sus pies y, en las curvas que tomaba, se dejaba llevar en la misma dirección que iba siguiendo el vehículo, cambiando algunas veces la mano derecha por la izquierda en su punto de sujeción, con un gesto que pretendía ser enérgico para que aquella putita pudiera ver que se mantenía en forma y que lo mismo estaba allí sujeto a un autobús como podría estarlo a la barra de un Caribú en vuelo antes de saltar en paracaídas.
«Sigue con la cabeza agachada, haciendo que lee, o lo que sea, pero me mira de reojo. Seguro. Si conoceré yo a esta tía»
Y continuó con sus cabriolas. Sudando. Y sudando más, aún, cuando pensó que a lo mejor la cría miraba hacia abajo todo el tiempo porque se estaba cambiando el tanga allí mismo.
«Menudo putón estás hecha tú, niña, cambiándotelo aquí, delante de todo el mundo».
En la siguiente parada ni subió ni bajó nadie, y fue en la segunda cuando entró el baboso ese de su compañero de clase, justo cuando él estaba a punto de ir a sentarse a su lado.
«Siempre tocando los huevos el niñato este de mierda. ¿Sabéis qué os digo? Que os den por culo a los dos. A ti y a ella».
El chico era su hermano pero Álvaro no podía conocer ese detalle. Su imaginación no llegaba a tanto.
Llegó inevitablemente a su parada y se bajó muy cabreado del puto autobús, sin poder evitar una última demostración que casi le cuesta el maleolo. Ni la lolita, ni su hermano, se dieron cuenta del salto.
Cruzó la calle.
Entró en el bar y al instante vio sentada a su novia de toda la vida, que removía una taza de café medio vacía y lo esperaba desde hacía un buen rato.
-Perdona, chica –le dijo al pasar a su lado-. Pero me muero de ganas –señaló con la mirada hacia al fondo a la derecha-. Y siguió de largo.
Ya en el servicio, empezó toser disimuladamente a medida que se la meneaba por si alguien podía estar escuchando el sonido del vaivén; en realidad imperceptible salvo cuando el canto de su mano golpeaba contra la cremallera del pantalón. Un minuto más tarde estaba frente a ella, más relajado, y proyectando aún gotitas de agua al extender con brusquedad sus dedos hacia el suelo.
Antes de pronunciar palabra alguna le hizo un gesto al camarero, levantando el índice, llevando luego sus dedos unidos hacia su boca, y señalando, finalmente, hacia el conjunto de mesas que estaban cubiertas con mantel blanco de papel y preparadas para los clientes que iban a comer.
-¿Qué? ¿Comemos ya y vamos luego al cine? –le preguntó a Amalita
-Si, yo también tengo hambre.
Se levantaron para cambiar de mesa y al cruzar al lado del camarero, que se hizo a un lado apoyándose de espaldas sobre la barra para dejarlos pasar, Amalita extendió su mano derecha hacia él y le rozó con los nudillos el bulto de su entrepierna.
Al camarero también se le veía bastante relajado, a pesar de la hora, y Álvaro la había hecho esperar demasiado tiempo.
al fondo a la derecha, el montaje original
Entró en el bar y al instante vio allí sentado a Juan, que sujetaba un botellín medio vacío y lo esperaba desde hacía ya un buen rato para sentar allí mismo las bases del futuro negocio que habían ideado y que iba a ser la hostia. Los dos eran artistas, cubrían casi todas las ramas del arte, y acumulaban una gran experiencia como fracasados en cada una de esas ramas.
A Juan se le había ocurrido de golpe la idea del negocio, y Álvaro, que lo escuchaba atentamente, le comentó enseguida que precisamente él también estaba pensando en ello en ese instante; así que por cojones la idea tuvo que ser propiedad de los dos porque ambos la habían parido, teóricamente, al mismo tiempo.
Consistía en alquilar un apartamento de estilo americano, instalar un par de cámaras Web y contratar a dos chicas para que se masturbaran previo pago de los cibernautas. La parte artístico-cultural quedaba a salvo porque también pensaban escribir comienzos de novelas para ofrecérselas, ya a medio cocinar, a escritores consagrados. Incluso, acumulaban cientos en stock y durante un tiempo podrían relajarse limitándose a contemplar la faena de las tías sin escribir ni una sola línea. Tan sólo tenían que esperar a que los escritores más famosos las fueran aceptando poco a poco; y sin ninguna prisa, eligiendo los comienzos que mejor se adaptaran a sus estilos respectivos.
-Perdona, chico –le dijo al pasar a su lado-. Pero me muero de ganas –señaló con la mirada hacia al fondo a la derecha-. Y siguió de largo.
Ya en el servicio, empezó toser disimuladamente a medida que se la meneaba por si alguien podía estar escuchando el sonido del vaivén; en realidad imperceptible salvo cuando el canto de su mano golpeaba contra la cremallera del pantalón. Un minuto más tarde estaba frente a él, más relajado, y proyectando aún gotitas de agua al extender con brusquedad sus dedos hacia el suelo.
-No veas lo que me pasó. Casi te llamo y no vengo.
-¿Qué? ¿Qué fue?
-Nada. Una tía que iba en el autobús. ¡Joé como estaba! De dieciocho años y con unas piernas que te cagas. Una mini que era un cinturón ancho, no una falda. Se sentó a mi lado… bueno… yo ya lo imaginaba porque antes estaba sola conmigo en la parada y no me quitaba ojo.
-¿Y qué pasó? Cuenta, coño.
-Casi me la follo allí mismo. Primero se cambió el tanga delante de mis narices y, claro, ya vi yo de qué iba y la agarré por la cintura y no veas. Pero ya sabes. Lo primero es lo primero y tenemos que dejar esto hoy sin falta organizado. Hay que ser serios porque el tema este va a ser la leche.
-Joer, macho, no se cómo puedes aguantar. Yo me hubiera quedado, la verdad. ¿No te dio el teléfono ni nada? A lo mejor nos servía para lo de las webcam.
-¡Na!. Yo paso de esos rollos. Además hay que ser serios y pillar a tías profesionales que sepan donde se meten el dedo. ¿Nos cambiamos de mesa?.
Le hizo un gesto al camarero levantando el índice, llevando luego sus dedos unidos hacia su boca, y señalando, finalmente, hacia el conjunto de mesas que estaban cubiertas con mantel blanco.
-Si, yo también tengo hambre ya.
Se levantaron para cambiar de mesa y al cruzar al lado del camarero, que se hizo a un lado apoyándose de espaldas sobre la barra para dejarlos pasar, a ninguno de los dos se le ocurrió rozarle la polla con los dedos.
Dedicado a Gonzalo, jajaja.
CCCP versus USA
Mayo 29, 2007Versus significa, en realidad, “ir hacia algo”. Los ingleses comenzaron a utilizar mal la palabra en las retrasmisiones de boxeo asociándola a “confrontación”. Y claro. Para no ser menos, los periodistas deportivos españoles siguieron su culto ejemplo y convirtieron en enfrentamiento lo que sólo es un barbarismo. Pero a fuerza de leerla, ya suena bien.
Eso de ahí arriba, en el vídeo, es un SR-18. Un missil intercontinental soviético (ahora ruso). Los herederos de Lenin se han sacado de la manga estos días el SR-24, missil de cabeza múltiple que convierte al famos escudo USA en un colador de amplia rejilla. ¿Han hecho bien?
Las armas existen. Esas armas existen. Ojalá no las hubiera, pero las hay. Tan sólo quiero recordar una cosa. El único país del mundo que ha empleado armas nucleares contra indefensas poblaciones civiles ha sido los Estados Unidos. Nada más. Los rusos jamás lo han hecho ni creo que lo hicieran “primero” nunca. Esos son los putos hechos y lo demás sólo son especulaciones baratas y propaganda del terror.
Para concluir. Tienen tela los gringos. Sí que son inteligentes, sí. Hace años, la NASA dedicó un millón y medio de dólares a un proyecto para desarrollar un bolígrafo que pudiera ser utilizado en gravedad cero.
Los rusos compraron lápices.
Y ahora, con un cohete mejorado y una inversión de un par de millones de dólares, se cargan el famoso escudo que se inició en la era Reagan y que ha costado, hasta el momento, miles de millones de dólares.
Amén.
El Partido del Orgasmo Cósmico
Mayo 29, 2007El Partido del Orgasmo Cósmico, o sea, el POC, tiene casi ultimada su estrategia para hacerse con el poder en toda la Península Ibérica. Su campaña electoral va a ser tan simple como eficaz. “España es un país poblado mayoritariamente por cenutrios impresentables que se creen que no lo son” -me cuenta Jaume Plá, su máximo dirigente e ideólogo-. “Hacerse con el poder es muy fácil, ¡mucho!. Sólo hace falta dinero”.
En primer lugar -me cuenta- les prometes a vascos y a catalanes, y a todo el que quiera, que les vas a conceder la independencia si ellos lo deciden, pero les pides un margen de 15 años; que no es tanto, para que, en base a los logros del POC, decidan si quieren seguir unidos o no. Lo primero que vamos a hacer es cambiarle el nombre a España y llamarle Iberia, como las líneas aéreas. Eso, por lo que respecta a la cuestión autonómica. De esa forma desaparecería la ETA y se acabaría con el terrorismo por razones obvias. Tendrían que dedicar todo ese tiempo a convencer a sus paisanos de que la independencia nacional es la mejor opción y a tiros no es la mejor forma de conseguirlo.
Luego está lo de la política social, que es lo más simple y llamativo. Vamos a declarar sectas a todas las religiones y expulsar a todos los musulmanes de España, incluso a los que sean españoles porque les quitaremos la nacionalidad y que se vayan a tomar por saco o a coger dátiles a Mauritania si les apetece. Este asunto, aparte de contentar a los fachas; que son muy burros, se planteará de forma “progresista” porque alegaremos que lo hacemos por no permitir la estancia en nuestro suelo de unas personas que consideran que las mujeres son seres inferiores de forma “institucionalizada”, aunque los católicos hipócritas lo vean así también. Al menos ellos no lo dicen por decreto.
Las imágenes son ”fuertes”. Dos mujeres ejecutadas por adulterio.
Vamos a legalizar las drogas, incluída la heroína, considerándolo como un asunto personal. Es más. Dedicaremos grandes extensiones de terreno estatal para cultivar Marihuana y el gobierno la comercializará en los estancos y bares autorizados. También legalizaremos el suicidio, creando centros para eliminar al que desee partir de forma incruenta, y la eutanasia. Vamos a prohibir los zoológicos y todos los espectáculos con animales, incluyendo a los circos y legalizaremos el Circo Romano -sólo para mayores- con todo tipo de vistosas luchas a muerte en la que no intervengan más animales que los meramente humanos. Lo del duelo, también. Que se maten a pares todos los que quieran matarse porque si uno no desea batirse habrá “perdido” y seguirá viviendo sin honor pero sin ningún problema. Otro tema va a ser el de las putas. Crearemos una gran casa de putas estatal y se les concederá a todas ellas la categoría de funcionarias del Ministerio de Turismo y Bienestar Social. Será una fuente de ingresos muy considerable para el país.
La vivienda es lo más fácil de solucionar. En primer lugar fomentaremos el empleo en la construcción derribando todos los edificios que no superen la evaluación de la Comisión de Mal Gusto que vamos a crear y volviendo a construirlos. Cada español podrá tener dos viviendas y si tienen más tendrán que cederlas al Estado o alquilarlas. Y vamos a decretar una ley de alquileres tan progresista que la mayoría de la gente preferirá vivir así y no complicarse la vida con los bancos. Luego está lo de los transportes, que serán casi gratuitos, y se prohibirá a los menores de 30 años tener un coche en propiedad y conducirlo y ningún español podrá tener más de dos vehículos. Por lo que respecta a la asistencia social, todo el que decida casarse; que es su problema, tendrá que permitir inspecciones del Ministerio de Sanidad cada seis meses para que evalúe el estado físico y psíquico de ambos cónyuges durante veinticinco años. También le pagaremos un sueldo durante toda su vida a todo el que decida esterilizarse y, el que se reproduzca, tendrá que permitir inspecciones trimestrales hasta que su hijo sea mayor para comprobar que no es un niño maltratado ni explotado.
El tema de la enseñanza no es algo tan complicado. Se basará en las humanidades y en el respeto a los profesores. Si un alumno es muy guay e insulta o agrede al profesor, se le enviará a un colegio estatal de trabajos forzados durante un año o hasta que se “vea” que quiere reintegrarse a la enseñanza normal. Ningún alumno, una vez finalizada la enseñanza básica, podrá ir a la Universidad hasta que transcurran al menos cinco años. Se les darán becas a los mejores para que viajen por el mundo antes… y al resto se les facilitará trabajo en el sector turístico, que con las putas y las drogas va a ser el más importante.
Lo demás es sencillo. Los delitos los dividiremos en dos: los violentos y los no violentos. Los que impliquen violencia implicarán también la pérdida de derechos o incluso la pérdida de la condición humana. No habrá pena de muerte pero, si por ejemplo un tipejo viola a una niña y le machaca la cabeza con una piedra, se le entregará a la familia de la víctima o a la turba y que se ocupen ellos de solucionar ese asunto ahorrándose así el Estado un gasto innecesario. El agua, las plantas desalinizadoras, la energía solar y la eólica, serán algo preferente y llenaremos el país de centrales que garanticen que, al menos, haya luz en las casas y ciudades. Si no tienen suficiente energía para ver la televisión y poner la lavadora al mismo tiempo, que jueguen al parchís.
En cuanto al resto, a la economía, importaciones y exportaciones, etc, se le encargará a alguna empresa japonesa para que se ocupen ellos a cambio de un beneficio. Y lo más fácil es quiénes serán los diputados y senadores. Toni Genil, Tamara, Musiquito, Pozí, Arlequín, la bruja de las velas; ellos serían nuestros representantes y de esa forma la peña iría abandonando poco a poco la contemplación de programas basura y se pasaría horas viendo los debates parlamentarios que, también, tendrían actuaciones musicales de gran interés en los descansos.
Te deseamos mucha suerte, Jaume. La necesitarás sin duda alguna.
Escrito por Micer Arnaldo
Escrito por Micer Arnaldo
Escrito por Micer Arnaldo 






