Y Dios hizo al hombre, a su imagen y semejanza. No dice nada, sin embargo, de la puta madre que lo parió. O sea, de Él mismo; la gran madraza, cabrona y caprichosa, del Universo. Si fuera real, claro.
Mis disculpas a Shostakovich (QEPD) por usar su maravillosa música para ornamentar esa humanada que alojé en su día en Youtube.
Sería conveniente que cualquier interesado en su propio ombligo y en los ombligos ajenos leyera este magistral artículo de Pepe Cervera.
MI GUIÓN SOÑADO.- Nunca lo escriben. Es una historia sobre la Mafia y aunque podría escribirlo yo (aunque en realidad ya está escrito) me gustaría que se ocupara otro de esa tarea porque así disfrutaría más viendo la serie. Porque se trata de una serie de televisión y no de una simple película de cine. Es muy sencillo: la trama gira en torno a un personaje central, un capo de la Mafia, y los hechos que suceden son, básicamente, las historias que se narran en la Biblia modernizadas. O sea, el Capo este, llámese Dios o Vito Creatore, se cabrea con su hijo mayor y heredero porque este le dice algo así como “¡qué bien hago las cosas, eh papá!” y lo recluye junto con sus hombres más allegados en un gran sótano de la mansión familiar donde los mantiene a todos con vida a base de drogas… pero torturándolos de forma continua, fundamentalmente con fuego. Habría escenas gloriosas, como cuando le ordena a su lugarteniente que degüelle a su hijo delante de él para probarle así su lealtad. ¿Y qué me decís de las escenas en las que ordena a sus otros hijos que cojan a las mascotas de sus propios nietos y las abrasen vivas mientras Él se complace viendo la escena y esnifando obsesivamente el olor a carne quemada? ¡Sublime!. Luego, a su hermano Job Creatore, le mata a su mujer, a sus hijos, le quema la casa, le inyecta el virus del SIDA, y demás simpáticas ocurrencias, y todo lo hace para comprobar que el pequeño Job lo quiere de verdad y que lo suyo no es un cariño impuesto por la Mamma desde que eran pequeños. Ya, cuando ordena asesinar a todos los hijos mayores de los vecinos del pueblo en el que vive porque, al pasar por la plaza, no lo han saludado con el debido respeto, la serie alcanza unas cotas de misericordia infinita que pueden llegar a enternecer a cualquiera. Y eso. Que a sus hombres les promete una cosa, luego hace otra, los vende a sus enemigos, revienta las cabezas de sus hijos pequeños machacándolas contra una piedra que tiene en el jardín, les inocula enfermedades, quema sus coches, mata a sus mujeres y les envía continuamente a violadores y a psicópatas para que las visiten… una noche en la que no puede conciliar el sueño culpabiliza de este hecho a los habitantes de los dos “adosados” vecinos (Villa Sodoma y Villa Gomorra) porque celebran una puñetera fiesta y los asesina a todos poniéndoles una bomba, menos a uno; sólo porque entiende algo de vinos. No contento con eso ordena arrojar al mar para que se ahoguen a los demás pobladores de la urbanización por si acaso se les ocurre celebrar otra fiesta nocturna (que más vale prevenir) y ya, cuando le entrega al Capo rival a su segundo hijo y nuevo heredero, Giuseppino Cristho Creatore, para que lo torturen y lo claven sobre una madera para demostrarle así que quiere un período de paz y hacer negocios con él, la serie de televisión sube a unos niveles de audiencia, sólo superados por el capítulo en el que le ordena a su mujer tener sexo con animales (la paloma) para “insuflar” de esa forma un espíritu de acero a ese hijo que acabo de mencionar y que nacerá años después.
Amén.
Escrito por Micer Arnaldo 


Escrito por Micer Arnaldo 






