Hace poco se publicó una encuesta en la que los españoles explicaban lo que hacen en Internet. Ni un sólo español abre jamás una página de sexo. Buscar información útil, usar el correo electrónico, leer noticias de actualidad y descargar música y “similares”, ocupa el 100% de las inquietudes de navegación de los fieles guardianes de la Cristiandad.
Eso de ahí arriba es una captura de la sala Colegas del Chat de Terra, el más frecuentado por los celtíberos. Los chats son otro tema. Ahí todo el mundo quiere encontrar una sana amistad o formar un grupo de estupendos amigos con los que poder charlar durante horas sobre teatro griego, metafísica avanzada, historia del arte jónico y corintio, postulados matemáticos, hipótesis de variaciones geométricas y todas esas cosas que tanto inquietan y preocupan a los españoles actuales.
Nada más simple. Entra a cualquier hora en cualquier sala del Chat de Terra y échale un vistazo a las charlas y conversaciones. Y ya verás.
Grupo de españolas ofreciendo una imagen habitual por webcam.
Al margen de los oradores y filósofos que te encuentras en los chats a cualquier hora, hay dos tipos de seres, totalmente desprovistos de cerebro, que suelen habitar también en todas y en cada una de las salas de chat. Unos son los que “flodean” y los otros son los “cops” o controladores de conversaciones. Definir cual de los dos grupos es el más estúpido es algo que escapa a mi pobre capacidad de análisis
Las extrañas y ocultas veredas cerebrales que llevan a un individuo a concluir en que dedicar ocho, diez o catorce horas de cada día de su vida a llenar una sala de chat de “aas” o “bbs” es una actividad que lo puede ayudar a realizarse, es algo que también queda muy lejos de mi capacidad analítica. Aunque bien pensado, no es muy diferente del hecho de pasar nueve o diez horas mirando a una pared y exclamando la expresión: ¡ooommm! vestido con una llamativa túnica naranja.
Los que se llevan la palma son los @ o controladores de lo que se dice. No se puede ser más patético y estúpido. Esta gente, por llamarles de alguna manera, se tiran prácticamente todo el día controlando que los sabios humanistas que visitan su sala no se pasen diciendo groserías, no aprovechen la ocasión para venderle a los demás su coche usado o chorizos de Pamplona, no metan la dirección de su blog o de su correo electrónico, y un cada vez más largo etc de hechos que esta panda de retrasados estiman como “delictivos”. Ninguno de ellos es consciente de que su actividad policial no es más que un trabajar sin cobrar para la empresa propietaria del chat que está vendiendo su publicidad a la manada que ellos creen contolar. Además de ello, de esta forma, los amos del planeta ven como, desde su más tierna infancia, los borregos del futuro se educan considerando que señalar con el dedo a fulanito porque dijo tal cosa o delatar a menganito porque dijo tal otra, es algo que no solmante no es reprochable sino que constituye una actividad digna de elogio. En mis tiempos se les llamaba chivatos y se les partía la cara. Ahora son ciudadanos modelo del futuro que se echa encima.
Dedicado a “botas meadas”, el nick más “peculiar” que leí en un chat.

Escrito por Micer Arnaldo 






