Fernando Sánchez Dragó & Wife

Mayo 25, 2007

Hace unos meses mantuve una cordial, y a la vez agria discusión, con Naoko, la esposa japonesa de Fernando Sánchez Dragó. Especifico lo de “japonesa”, no por imitar a los modernos redactores de noticias de cualquier diario que siempre puntualizan si el asesino, o el violador, es rumano, o ecuatoriano, es por no perderme dentro del laberinto de esposas que tuvo don Dragó y cuya cumbre, en mi opinión, fue Beatriz Salama, una de las mujeres más fascinantes que he visto en mi vida.

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No voy a escribir nada sobre don Fernando Sánchez Dragó. Es un gran orador, un articulista buenísimo, escribió Gárgoris y Habidis (que es una maravilla) y el resto de su producción literaria, sobre todo la cosa esa con la que ganó el Planeta, me parece una puta mierda. Sus ideas políticas no me interesan y ni siquiera creo que le interesen mucho a él porque dentro de un par de días puede creer con sinceridad en todo lo contrario a lo que pueda estar creyendo ahora mismo. En cuanto a la bella Naoko, es muy educada y no insulta al discutir, lo cual es muy de agradecer. La disputa (educada) fue por una memez sobre el Reishi que venden los japoneses y el que se vende en Alemania, que es tan bueno como el japonés aunque ella afirma que no basándose en el precio con el que lo comercializan y no en un análisis de la sustancia, que sería lo más lógico. Tan sólo me arrepiento de haberle soltado, en un momento de ofuscación, que “siguiera el ejemplo de Mishisma” (que se hizo el hara kiri) y ella tuvo la cruel delicadeza de responderme que “siempre era bueno mirarse en el espejo de un gran maestro”, con lo que me dejó aplanado y me “ganó” la disputa; hablando en términos infantiles, porque me retiré de ella en ese preciso momento. Perdón, N.

Los dos personajes de ese vídeo podrían ser Fernando Sánchez Dragó (en japonés) y Naoko, que era su alumna, aunque me imagino que no vestía así porque ya no era una school girl (las escolares menores de 18 sí visten así realmente en Japón). De lo que quiero escribir es de estos temas; aun a costa de defender a este culto mamarracho. De las relaciones sexuales entre los profesores y las alumnas y viceversa :)

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Esa chica de la foto es una amiga “real” y es profesora, aunque ahora ya no ejerce. No sé lo que opinará el resto del género masculino que pueda observar y leer esto, pero si yo tengo 16 o 18 años y entro en clase y veo a una profesora así esperando mi entrada y la del resto de los alumnos mientras contempla la lejanía, ya me pueden cantar misa Luba o enseñarme docenas de artículos legales que intenten impedirlo que, si ella quiere, ni dios va a evitar que me lance en picado hacia lo que sea durante el tiempo que dure y mientras el cuerpo lo aguante. Y eso, desde el punto de vista del alumno o de la alumna. En cuanto al punto de vista del profesor o profesora, todos podemos convertirnos en Humbert y todas las Lolitas están destinadas a dejar de serlo. :-O

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Todo es “muy reprochable” hasta que nos afecta personalmente. :(