Ayer escribió Beta (una chica que afirma tener una madre famosa y a la vez idiota) una nota justificándose ante un individuo anónimo (o más) que le reprochaba el hecho de que censurara algunos comentarios que le dejaban en su recién nacido blog (lo parió hace menos de un mes).

Que un paleto le escriba reprochándole ese hecho, no es ni siquiera preocupante porque no es más que el exacto y fiel reflejo de la supina ignorancia de los celtíberos en cuanto al significado de la ”expresión” democracia. La mayoría de los analfabetos que pueblan esa península que me vio nacer y que espero no volver a pisar jamás, creen que la democracia; como nunca me canso de repetir, es un sistema de vida cuando es solamente un sistema para elegir a un puñetero gobierno.
Nada que verdaderamente funcione en la sociedad lo hace de forma “democrática”. Ni tu empresa, ni los transportes públicos, ni tu curre, ni los hospitales, ni los sindicatos, ni los partidos políticos, ni los equipos de fútbol y ni tan siquiera tu domicilio. Hasta un imbécil sueco o danés suele darse cuenta de como funciona su entorno. Los españoles, no.
Lo terrible es que esta Beta (¿+?) se justifique ante ese cretinoide (o cretinos) diciéndoles que ni siquiera borra los comentarios en los que la insultan, o los tendentes a conseguir ponerla a cuatro patas para situarse detrás y empujar, que es la idea más aproximada de enteder el “amor” que poseen los cultos y progresistas descendientes del Gran Viriato, Caudillo Inmortal de Espein (que era portugúes en todo caso).
¿Por qué cojones tiene que justificar Beta + ó – lo que hace o deja de hacer en su puta casa? El individuo que le escribió ¿les permitiría a los visitantes de su vivienda redistribuir la colocación de sus muebles y dejarle comentarios “útiles” pintados en las paredes del saloncito?.
Como ya afirmo ahí a la derecha, mi página no es una democracia. Es mía. La democracia es, por otra parte, el gobierno de los borregos sobre el pastor. El gran error de la mayoría de los seres humanos es creer que pertenecen a una especie que está “evolucionada”. Y no es cierto. La especie humana es un virus asqueroso que habita sobre un organismo que acabará librándose de él y que seguirá viviendo tan ricamente durante muchos millones de años sin la presencia de esas molestas bacterias. Es patético y causa risa leer siempre la expresión “el fin del mundo” asociada a la desaparición de la bazofia humana.
Vamos, que somos el ombligo del Universo.
No hay salida ni una solución posible, salvo la extinción. El hombre sólo entiende el palo y si no actúa como una bestia (las bestias no son así pero no existe una palabra para definirlo mejor) es sólo porque tiene miedo a las consecuencias de sus actos. Cierto es que hay bastantes excepciones… arreglados estaríamos si no las hubiera… pero no en un número tan significativo como para que esta puta especie merezca un arca que la ponga a salvo de la inundación que se aproxima ya mismo.
Vivo a 10 kilómetros de la frontera de Serbia. La antigua Yugoslavia era un ejemplo de convivencia, un país comunista que no pertenecía al Pacto de Varsovia, y un líder mundial entre los países no alineados. Desapareció el Mariscal Tito y todo el mundo sabe que lo aconteció después. Sobre todo los niños que vieron como saltaban en pedazos los cerebros de sus hermanitos porque el vecino del tercero, ese que antes los ayudaba a columpiarse en el jardín, se había apostado con un rifle de mira telescópica en la ladera de enfrente para pasar el rato.
Sólo es posible controlar a la jauría a la que pertenezco mediante una dictadura mundial. Y ahí está el problema. Esa dictadura tendría que ser “bien intencionada”, es decir, el dictador no podría ser nunca un ser humano, y como los delfines no están interesados en gobernarnos por eso creo que nuestra especie no tiene solución alguna, ni aún con la llegada de los tan cacareados “aplastadores” de trigo que vendrían a ser más o menos lo mismo. La exinción es la única salida lógica.
No voy a justificar, una vez más, dictaduras como las que sufrieron los países llamados comunistas porque el comunismo nunca existió como tal. Simplemente fue una sustitución de la bestialidad de los zares por la bestialidad de unos paletos ignorantes que encima tenían muy mal gusto. Occidente era otra “cosa”. La dictadura de Occidente era, y es, algo mucho más sutil que la que pretendían imponer por cojones unos cuantos labradores y obreros casi descerebrados y venidos a más. En Occidente se llegó a la conclusión de que a los “borreguitos” hay que darles pasto y facilitarles entretenimientos para que se distraigan sin que importen para nada los becerrillos que queden fuera del rebaño que sólo son carnaza de cañon. Con meterles a diario vídeos vomitivos como ese de ahí abajo, que ya comienza con una frase filosófica del respetado intelectual norteamericano Ronald Reagan, ya era suficiente para lavar la parte “lavable” del poco cerebro que poseían y poseen los receptores de este tipo de informaciones de “gran interés social”.
España no es más que una puñetera nación formada a base de peleas familiares, disputas por herencias, envidias entre hermanos, rencores entre primos, relaciones incestuosas, asuntos de cuernos, traiciones, mentiras, engaños y sobre todo muchas guerras y muchísima sangre vertida para que unos cuantos; los mismos durante siglos, ampliaran o disminuyeran sus posesiones y el número de borregos bajo su mando. Finalmente, gracias a la maravillosa “democracia”, se ha conseguido reunir a un sólo rebaño… aunque las ovejas negras crean que todavía mantienen disputas con los borreguitos blancos, fruto de las cuales los pastores deciden “algo” en base a la intensidad de sus berridos.
Al final todas beben Coca Cola, que es lo único que cuenta. Amén.

Escrito por Micer Arnaldo 






