Herbert W. Armstrong fue, sin duda, el profeta más impresionante de todos los tiempos. Él fue el faro, el único camino a seguir para conocer la verdad y, sin embargo, nadie se dio cuenta de ello. Tan sólo hubiera bastado con vaticinar lo contrario a lo que él vaticinaba para alcanzar un porcentaje de aciertos próximo al 100% y adivinar así, mediante esa maravillosa técnica, lo que realmente nos deparaba el futuro.
Este asombroso método, que bautizo desde ahora con el nombre de antivaticinio, es merecedor de una profunda investigación. ¿Cómo es posible que Armstrong conociera siempre lo contrario a lo que iba a ocurrir? Si un individuo se hubiera tomado la molestia de estudiar las predicciones de la mayoría de los profetas y videntes que pululan por cada rincón del globo y, posteriormente, aplicara sobre ellos la técnica del antivaticinio, es muy posible que se convirtiera en el mayor profeta de toda la historia. A continuación transcribo algunas de sus profecías.
Lo más asombroso es que consiguió vivir toda su vida de los vaticinios, algo que nadie hubiera vaticinado después de sus primeras profecías.

Escrito por Micer Arnaldo
Escrito por Micer Arnaldo 






