Cuenta el chiste que detrás de un hombre inteligente hay siempre una mujer asombrada. Wendy y Lisa eran el alma del grupo Revolution
En aquella década de los ochenta les llamaban las “Chicas Prince” pero eran algo más que dos culos bonitos que compañaban al famoso “sex-machine” vestido con trajes cortesanos, horteras y multicolores. Ellas “eran Prince”. Y al margen de todo lo que se ha escrito y dicho sobre los motivos de la “ruptura” de ambas con el divo (llevando él siempre las de ganar) la única verdad, lo único que salta a la vista, es que el chico ya no volvió a ser el mismo al no contar con la “colaboración” de la guitarrista y de la pianista. Parece ser que ya hicieron las “paces”.
Las famosas y aireadas capacidades de Prince como animal sexual me tiran, evidentemente, del aire. Para mí, Sex Machine, siempre será el de ahí arriba. Tampoco me interesaba su música; ni me interesa ahora aunque no me hace vomitar, y ni siquiera Wendy y Lisa me llamaron alguna vez la atención por los acordes que componían como “Prince” o en dúo solitario. Lo que ya no me tira tanto del aire es la cantidad de “negras” que imagino a lo largo de la historia detrás de grandes obras en las que un tío era el que ponía siempre el careto. Nos asombraría.
Si se conociera la verdad, claro. Hecho este que casi nunca sucede
Escrito por Micer Arnaldo
Escrito por Micer Arnaldo 






