Mi Señora

Agosto 17, 2007


Mirindas Asesinas ;)

Julio 8, 2007


De trotaconventos a gallufo “legalizado”.

Julio 1, 2007

La última vez que estuve con Zapatones fue en la Pulpería de Melide (la mejor del mundo), en compañía de una peregrina francesa. :)

Zapatones´, a base de “colarse” en las fotos y de arrimarse al Príncipe y a las Infantas cada vez que pisaban el Camino (vestido de peregrino a la antigua usanza) pasó de ser un trotaconventos que sobrevivía pasando quince días aquí y quince días allá, a ser un gallufo moderno que cuenta, hasta cierto punto, con el beneplácito de las instituciones. Si te lo encuentras alguna vez, será en Galicia y te contará que hizo tropecientas veces el Camino (en aquella ocasión “iban” 27). Nunca lo hizo, en realidad, aunque es lo mismo porque nunca “sale de él” ;)


Ya han pasado 40 años… y veinte días

Junio 30, 2007


Chaplin se pasea sobre el cine

Junio 26, 2007


Dali y…

Junio 24, 2007


Sango Ya Mawa - Patience Dabany

Junio 1, 2007

Esta es la historia de un disco. Lo escuchaba en Radio 3 los domingos por la noche, como sintonía de uno de sus programas. Alguien me lo grabó y durante cuatro años largos me hizo compañía en una ermita en la que viví solo, sin electricidad ni otros medios (el “radiocassette” tenía pilas, lógicamente) por motivos estrictamente personales. :-)

 

No conocía ni el título ni el nombre de la intérprete, tan sólo la letra.

También, por motivos personales, un buen día dejé la ermita y allí se quedó la grabación. Un par de años después, en Donosti, la escuché en el intermedio de una actuación en un local de Jazz y la amiga que estaba conmigo le preguntó al camarero ”quién cantaba aquello” -yo no podía ni levantarme- y averigüé por fin cómo se llamaba la cantante y cuál era el título de la canción. La busqué en la Red por todas partes y lo único que conseguí averiguar fue el nombre de la casa de discos, que no la tenían a la venta online y tampoco estaba en esa disposición en Amazón ni en ningún otro sitio de los que se dedican a esas ventas

Akemi Kamoshita, otra amiga, aunque esta japonesa, localizó por fin el disco en Tokio, lo compró inmediatamente, y me lo envió como regalo. Desde entonces vuelve a vivir conmigo y es ese que se escucha ahí.