Cuando los muertos son los demás

Junio 1, 2007

Me imagino que matar a alguien face to face, con sangre de por medio que te salpique la piel y la vestimenta, debe ser una experiencia que se vive de diferente manera según sea la personalidad del ejecutor. :(

Matar a media distancia, de un tiro por ejemplo, pudiendo ver como se desploma la víctima -que siempre lo es aunque se trate de un hijo de puta- tiene que ser una experiencia más cercana a la irrealidad… o a la distorsión de lo que realmente está sucediendo frente a tus ojos.

A partir de esa distancia que permite observar las consecuencias en carne viva, los mecanismos de defensa cerebrales se disparan y el ejecutor ni siquiera tiene conciencia de estar ejecutando nada. Lanzar una bomba es como matar en un vídeo juego, para explicarlo mejor.

77.jpg

Las vícimas son las mismas, o más víctimas, o más “limpias”, dentro de lo que es la escenificación de los hechos cuando el ejecutor los recrea; algo que, inevitablemente, siempre sucede haya estado motivado por una sociopatía o por una obligación, bien sea adquirida o impuesta.

Seguir en ese juego de víctimas y de verdugos o tomar la decisión de abandonarlo, no es una cuestión de conciencia porque la conciencia no existe, al menos en el sentido espiritual que siempre se le pretende dar. Es una decisión consciente que puede estar motivada por tantos factores, con tantas variantes, que no existe papel suficiente, ni poeta, que pueda reflejar todas y con total profundidad las causas. :( :(

Las víctimas a distancia se convierten, con el tiempo, en algo tan irreal para el ejecutor, que incluso dejan de tener consistencia física y en los momentos en los que éste decide torturarse a sí mismo porque se supone que eso es lo que tiene que hacer, o que sentir, para expiar su culpa, muchas veces se sorprende entristenciéndose por un pajarito sobre una rama al que le disparó un balinazo cuando tenía siete años y, sin embargo, ninguno de esos rostros humanos a los que no vio lanzar su última mirada de espanto por una mera cuestión de lejanía, se materializan en su centro de dolor, quizá porque a ninguno de ellos les interesa volver a mantener ni siquiera un contacto “psíquico” con el responsable de su no caminar ya entre los que continúan respirando.

Simple cuestión de alejarse o dar la espalda a lo que nos hace sufrir.


La eutanasia y el cuenco de cobre

Mayo 18, 2007

El cuenco de cobre (o la jaula) es una simpática actividad humana que ponían en práctica en los paises civilizados. Consiste en, más o menos, lo que se ve en la fotografía. O bien se sitúa al reo boca arriba con una jaula encima, o bien boca abajo con un cuenco de cobre muy ceñido al estómago y al que van calentando con fuego. Dentro de la jaula, o del cuenco, hay una rata hambrienta que, al sentirse atrapada y como no puede escapar royendo el metal, elige el camino fácil vía estómago del detenido al que atraviesa mientras este permanece consciente viendo como se lo comen vivo. La jaula es más lenta y hay que esperar a que la rata se agobie sola… el cuenco, por razones obvias de aumento de temperatura, es más rápido y una solución mucho más cristiana para acabar con los sufrimientos del infeliz hereje. ¡Alabado sea el Señor y su infinita misericordia! No somos merecedores de tanta bondad. :(

55.jpg

Hoy, la tortura de la rata, consiste en otra cosa:

56.jpg

Ellos también lo hacen por el amor que nos profesan y por defender la libertad y la democracia. ¡Dios salve a los EE. UU. y a sus ratas! :(

54.jpg

Sin embargo, los defensores de la moral como esos de ahí arriba, esos que durante siglos consideraron que poner en práctica actividades como la del Cuenco de Cobre y otras mucho peores no eran sino los instrumentos que la Divina Providencia ponía en sus pías manos para glorificar al Señor, no toleran ni oir hablar de que una persona cuya vida es un puro grito y a la que no calma ni la morfina quiera intentarlo personalmente con San Pedro para ver si a base de darle la vara lo dejan entrar en ese Paraíso que se pueden meter en el puto culo. :(

53.jpg

Sobre esa forma rápida de liberarse del dolor, como se puede ver en el dibujo de ahí arriba, no quieren ni oir hablar, no. Eso no sería cristiano.

En cuanto a la conciencia USA, siempre se apacigua, por el motivo que sea, después de la aparición de un vídeo como este o similar. ¡Saludos Bob! (como son los modernos guardianes de la moral por eso los cito).


Vencer al mayor de los instintos

Mayo 17, 2007

Siempre digo lo mismo y me repito como un loro: si la virtud consiste en vencer a nuestros instintos, ¿qué mayor virtud que vencer al mayor de todos ellos?… el instinto de conservación ¿Por qué no matarse? :(

El suicidio es legal en “el Canadá”. Desde luego, es algo que yo pienso hacer si llega el caso. Hungría es el país con mayor índice de suicidios de Europa (en el ranking mundial no estoy tan seguro). Hemingway escribió en una ocasión que los españoles eran el único pueblo de la Tierra que entendía lo que era la muerte. Creo que se equivocó o que le faltó añadir: que entienden lo que es la muerte de “los demás”. Son los húngaros los que desdramatizan mejor el concepto de poner fin a la propia existencia cuando esta ya sólo les sirve para poder respirar.

Y la respiración es algo que se “corta” con mucho más dramatismo por culpa de la angustia que por cualquier causa física que se pueda o no solucionar. Como siempre, las putas religiones de mierda están detrás del “no reconocimiento” de ese derecho que debería estar recogido en la famosa declaración de. Las religiones y la hipocresía generalizada.

Si la raza humana pretende sobrevivir a lo que se avecina, tendría que replantearse la esencia misma de su evolución y volver a vivir acorde con los principios de la Naturaleza. Y en la Naturaleza, la muerte, es un proceso natural, muy alejado de supersticiones cavernícolas. Nada +